martes, 2 de marzo de 2010

EL GRAN DESNUDO AUSTRALIANO


El fotógrafo neoyorquino Spencer Tunick sigue convocando multitudes de desconocidos que superan ampliamente sus expectativas iniciales, e incluso no temen, los y las improvisados modelos, las contrariedades climatológicas que puedan presentarse , como ha sido el caso de las tomas realizadas sobre las escaleras de la Ópera de Sidney, en Australia, donde congregó a 5.200 personas, cifra importante pero alejada de los 18.000 que reunió en la ciudad de México en mayo de 2007.


No le importó al personal que tuvieran que levantarse de madrugada y adoptar poses prolongadas de 5 horas y que la mañana amaneciese fría y con lluvia. A pesar de los inconvenientes, todas las dificultades se superaron con buen ánimo para que Spencer pudiese fotografiar The Base, su nueva obra.

La originalidad de la idea consistía en cubrir la base con una muchedumbre de gente gay, lesbianas y heterosexuales, a los que pidió que se besasen en el caso de que fuesen pareja y si no se conocían, lo que se les ocurriese . Les hizo levantar los brazos y también, que se abrazaran, para terminar tendidos finalmente en las escaleras componiendo un gigantesco desnudo, un enorme mosaico de miles de cuerpos , que dieron forma a uno de los actos principales del Mardi Gras australiano, organizado por los gays y lesbianas de la mayor ciudad del país de los canguros y los koalas.

Y el resultado no pudo ser sino el que fue, sin llegar a la torridez , imaginamos, de las orgías de Sodoma y Gomorra o de las bacanales romanas. Una demostración de infinito amor y cariño hacia el otro. Una aceptación plena y natural de las diferentes opciones sexuales, capaces de convivir juntas en una sociedad que se sueña igualitaria y libre. Un ideal, pesa decirlo, que todavía queda lejano y que le viene un poco grande a una mentalidad estrecha de miras como la actual, viciada de prejuicios, odios sin explicación aparente y temores viscerales a lo diferente.

Al menos, en las fotos queda reflejada la variopinta condición humana. Desprovistos de ropas y distinciones, lo que queda no son más que cuerpos desnudos, distintos pero iguales ante el amor y la muerte.



Un detalle en video de la sesión.