domingo, 22 de noviembre de 2009

EL ALMA A OSCURAS



Destiñe el corazón la mirada,


los paisajes sombríos,

cruzados de niebla

que se deshilvana.



Los cristales empañados,

la visión borrosa,

el crepúsculo que trepa

con su oscuridad latente.



El polvo sobre los libros,

la ropa tirada de cualquier forma,

los pies desnudos que caminan,

las cartas sin abrir,

encima de la mesa.



El silencio que rasga el teléfono

mudo,

el alma se diluye en el aguacero

mezclada entre la arena,

las hojas muertas y los guijarros.

Se pierde veloz

camino del sumidero.