lunes, 17 de junio de 2013

HÉROE O TRAIDOR


HÉROE O TRAIDOR
CASIANO LÓPEZ PACHECO
Si decide alguien ajeno a  nosotros violar la privacidad de los ciudadanos, amparados por una inquietante ley,  y dicha acción punible e infame fuese perpetrada por una belleza rubia, pelirroja o morena, de pupilas azules y cristalinas, piel de satén, sobre una cama inmensa de frescas sábanas, donde poder rodar de una punta a otra, aún a riesgo de tumbar al suelo las copas de un exquisito champán francés, nos importaría, pero no tanto.
Enredados entre sus muslos tersos, besando la pelusilla rubia de su vientre liso y embelesado con el porte majestuoso de su figura de diosa casi humana , entregada al disfrute de nuestros ojos y sentidos, perdidos en la cima de una montaña nevada en un palacete de película o en cualquier otro lugar paradisiaco en el que el mar te acaricia con la cadencia regular de las olas, estaríamos dispuestos a ceder a quién fuese todos los datos de nuestra vida privada o laboral, incluso jugándonos el todo por el todo, con tal de permanecer un ratito con este arquetipo de espía al más puro estilo 007, si con ello consumáramos el excelso acto del amor.
Dado que este supuesto es por ahora  inviable, alabamos el gesto valiente de E. Snowden, ex técnico de la CIA y actualmente persona poco recomendable y  previsiblemente en búsqueda y captura en breve, por desvelar el obsceno estado de vigilancia masiva con que el Emperador Obama se permite el lujo de interceptar-legalmente-, cualquier tipo de comunicación humana, de manera automática y sin activar ningún filtro y sin enseñar a ningún juez.
Es una absoluta aberración de carácter inquisitorial ya que todo lo que uno haga o diga, puede ser grabado. Millones de ciudadanos-as espiados preventivamente porque el terrorismo es la primera prioridad de los gobiernos. Pero en qué carajo de sistema vivimos que permite estas prácticas totalitaristas, sin que ruede ninguna cabeza pensante, ni nadie dé una explicación convincente sobre el espinoso asunto, una vez  filtrado a la opinión pública por el joven espía de 29 años, que ha sacrificado su esplendido sueldo de 92.000 dólares anuales y un puesto de élite, para cruzar la línea y ponerse en franco peligro, incluso físicamente.
Ya sabemos las órdenes que son capaces de obedecer los patriotas americanos para salvaguardar  la integridad de la gran Nación Americana. No sería ni la primera vez ni la última, y por cosillas más livianas se han extraviado muchos por el camino . Como el resto de ciudadanos de la aldea global, no sabemos a ciencia cierta si el joven garganta profunda es un héroe o un vulgar traidor. Nosotros, gente de carácter romántico e ilustrado nos inclinamos más por la primera opción. El tiempo lo dirá. Entretanto goza de nuestra simpatía y apoyo. El individuo , antes que el Estado, sea este democrático o represor.